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domingo, 22 de noviembre de 2015

Síndrome de De Morsier II: casos reales

"Decidimos adoptar, después de tramites y mucha, mucha fe y esperanza, llegó a nosotros una preciosa niña, una hermosa bebé de 6 meses, que en ese momento nos informaron que tenía un problema en sus ojos además de motricidad pues no sostenía su cabeza y era imposible que se sentara por sí sola", así comienza el testimonio de los padres de la pequeña Kary.

Al cumplir nueve meses, esta familia acudió al Instituto Nacional de Pediatría después de varios estudios de una duración de dos años para saber el porqué de su problema visual y ser atendida por los especialistas en oftalmología, endrocrinología, neurología y genetista les informaron del problema que Kary padece. Fue diagnosticada de Síndrome de De Morsier, enfermedad sin cura.

A día de hoy, la pequeña tiene cuatro años, mide 94 cm y pesa 14.500 gr, estando por debajo de los niveles mínimos de las tablas de peso y talla. Su hipófisis no está segregando la hormona, por lo cual es necesario aplicarle hormonas de crecimiento biosintéticas. lo que supone un tratamiento extremadamente caro. 


También os presento el caso de Nicolás, que padece la misma enfermedad. En estos dos vídeos se puede ver la evolución desde su nacimiento hasta un año de edad, donde se puede apreciar claramente la clínica de su enfermedad.






Fuente:

Síndrome de De Morsier

La displasia septoóptica (DSO) o Síndrome de De Morsier es una enfermedad rara que se caracteriza por la hipoplasia del nervio óptico, anomalías de las hormonas hipofisarias y defectos de la línea media cerebral (en conjunto conocido como la triada clásica). Clínicamente cursa con déficit intelectual y manifestaciones neurológicas. Pueden darse también diabetes insípida, trastornos del sueño, autismo, pubertad precoz, obesidad...



La incidencia se estima en 1/10.000 nacimientos vivos y solo un 30% de los pacientes manifiesta la triada completa.


La causa de la enfermedad se desconoce, pero se asocia a la maternidad de mujeres jóvenes. Además, la mayoría de los casos son esporádicos aunque se han descrito algunos casos familiares. En estos, se han identificado mutaciones tanto homocigóticas como heterocigóticas.

El diagnóstico clínico requiere la presencia de, al menos, dos de los rasgos de la triada clásica y puede confirmarse mediante estudios oftalmológicos y pruebas de la función hipofisaria.
Aunque aparece retraso del crecimiento que puede empezar a los tres meses de edad, con frecuencia esta enfermedad se sospecha en recién nacidos con apnea, hipoglucemia, ictericia, micropene y nistagmus.

El tratamiento es sintomático y los pacientes deben ser atendidos por un equipo multidisciplinar con un seguimiento regular. Las insuficiencias hormonales pueden tratarse con terapia hormonal sustitutiva. Los niños pueden acudir a programas de desarrollo para los discapacitados visuales, así como de fisioterapia y terapia ocupacional.

El pronóstico de esta enfermedad es variable. Siempre será mejor si se produce un diagnóstico temprano ya que permite la gestión de los déficits hormonales.



Fuentes:
http://www.orpha.net/consor/cgi-bin/OC_Exp.php?lng=ES&Expert=3157
http://www.webespecial.com/sindromes/d7.htm
http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0370-41062005000300008