Imagina querer cepillarte los dientes. Las neuronas motoras del cerebro enviarían un mensaje a las neuronas motoras de la médula espinal, que a su vez enviarían un mensaje a los músculos necesarios para llevar a cabo la acción de cepillarse los dientes (es decir, los músculos de los brazos, de la boca, etc.).
La Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA; conocida en EEUU como Enfermedad de Lou Gehrig y en Francia como Enfermedad de Charcot) causa que las neuronas motoras, tanto las del cerebro como las de la médula, degeneren o mueran. Tanto el cerebro como la médula espinal pierden la capacidad de iniciar y enviar mensajes a los músculos del cuerpo, y estos, incapaces de funcionar, se atrofian y sufren fasciculaciones (se contraen).
La ELA, por lo tanto, sólo afecta a las neuronas motoras. La personalidad, la inteligencia, la memoria y los sentidos de la vista, olfato, tacto, oído y gusto permanecen intactos.